Cómo me masturbo.

Publicado el 1 septiembre, 2020 por friki.

Hoy desde que me he levantado estoy muy caliente. Creo que como todas las noches, he dormido muy excitado, prueba de ello es la mancha que tenía el pantalón del pijama.
Aunque ya han pasado algunas horas sigo muy caliente. Estoy sentado en casa trabajando en mi ordenador y no me concentro. Continuamente me llevo las manos al paquete, hace un rato que sólo escribo con la derecha mientras que con la izquierda no dejo de sobarme los huevos. Creo que voy a masturbarme. Me muero de ganas de hacerme una buena paja que quiero compartir con vosotros.
Sí, lo haré. Podría grabarlo en un vídeo, pero eso sería muy fácil. Mejor lo iré contando mientras me la hago y os lo podáis imaginar, o mejor aún, seguidme también vosotros, los chicos de frikinternet. Os cuento en directo cómo me masturbo.

Tengo puesto un pantalón vaquero pero siento perfectamente el calor de los huevos en mi mano y la polla que quiere abrirse paso como puede. Ya está tan gorda que casi no me cabe, pero empuja y se abre camino por el lado izquierdo. Siento los huevos bien hinchados y duros. Me abriré la bragueta del pantalón. Con la presión de la polla se ha abierto como una fruta madura y se ven los calzoncillos, un bóxer blanco con el capullo palpitando debajo, manchándolo. Despacio, meto la mano… umm… ahora sí puedo sentir bien los huevos debajo del bóxer… uno… y otro, queman. La polla ya ni con la bragueta abierta tiene espacio. Me abriré el cinturón… el capullo me sale del bóxer. Está rojo y brillante… y babea. Tiro del elástico y lo vuelvo a meter dentro. Me gusta verlo marcándose en los calzoncillos blancos, lo empuja como queriéndolo romper, pero sólo consigue mancharlo. Me quitaré el pantalón.

Ahora sólo tengo los calzoncillos. Es un bóxer blanco ajustado con el elástico negro. Con la mano me acaricio nuevamente los huevos, qué bien se ajusta este calzoncillo. Los aprieto… no me caben en la mano, se escapan entre los dedos. La polla empuja queriendo romper la tela, ya hasta me duele, me los tendré que quitar aunque si meto poco a poco la mano… ummm el capullo quema y está húmedo.

Puedo agarrar la polla dura como una piedra, siento correr la sangre por las venas. Me van a estallar los testículos. Sigo para abajo, llego hasta el ano, con la punta de los dedos lo acaricio. La polla me ha dado un pálpito que hasta ha levantado el elástico del bóxer. Parece que me pide que me los quite.

Sin nada que me oprima es mejor, la polla está tan tiesa y dura que hasta me duele el capullo. Como siempre está ligeramente curvada para la izquierda. Como no me depilo acaricio el vello rizado del vientre y de los huevos, que están suaves como el terciopelo. La polla me palpita con total libertad y babea un poco en cada pálpito. En esta leche que babea me mojo un dedo para que me sirva de lubricante y estimularme el punto G. Bajo la mano poco a poco rozando el frenillo con el dedo. El capullo se me ha puesto tan hinchado que parece que va a reventar.

Bajo por toda la polla, entre los dos huevos perfectamente redondeados y apretados contra ella, los cuales ya no me cuelgan, y llego hasta el ano. Me lo acaricio y meto la yema del dedo sin dificultad. Lo deslizo un poco más y siento como la polla aún podía ponerse más dura y tiesa. Casi siento que me voy a correr y aún no he empezado a masturbarme realmente. Tengo que relajarme un poco, saco el dedo y simplemente me acaricio los huevos. Están duros y redondos… ummm que gusto me da sentirlos en la mano. Los agarro y tiro de ellos para abajo, cierro las piernas y los dejo prisioneros de los muslos, pero salen disparados a su sitio.

Ahora sí, agarro con mi mano la polla desde el capullo y apretando fuerte la voy bajando… ummm el capullo sale por el puño con dificultad, húmedo y brillante…   ummm Sigo para abajo, la piel se estira hasta su límite, el dolor que me produce se convierte en placer. Subo el puño y vuelvo a bajar… ya van dos… ummmm, tres… Los huevos ya me duelen de placer… cuatro… cinco… siento el capullo como en carne viva… seis… y me agarro con fuerza el capullo y sin llegar a bajar el puño me he corrido.

La leche me sale entre los dedos mientras la polla palpita y bombea en mi mano apretada con fuerza, no puedo moverla, sólo apretar y sentir como brota la leche caliente y espesa. Intento deslizar el puño por la polla bañada en leche, es fácil ahora, pero casi no puedo rozar el capullo, es un placer tan intenso que me hace saltar de placer en mi asiento. Me acaricio suavemente los huevos. El semen lo impregna todo, siento como me corre por el vientre. Las piernas bien abiertas dejan que los huevos, ya relajados, me cuelguen descansando sobre el asiento.

La polla ha perdido un poco la erección, no está tan dura pero sigue tan gorda como antes. Me gusta agarrarla ahora, se amolda a la mano, que casi no la abarca de lo hinchada que está. Me gusta masturbarme así, la leche es un buen lubricante, el puño se desliza fácilmente… ummm… ¿cómo puedo sentir tanto placer sin apenas erección? Al subir y bajar el puño los huevos me golpean en el ano. Los acaricio y los aprieto en la mano, siento como se estrujan uno con el otro…ummm… se están calentando de nuevo, lo noto. Casi no me caben en la mano. Entre los dedos se escapa el derecho, aprieto el izquierdo.

Vuelvo a agarrarme con fuerza la polla, que poco a poco está recuperando la erección. Me masturbo sólo el capullo sin que llegue a salir del puño apretado. Siento el pliegue duro del glande que me roza en la mano, tan sensible lo siento que me endurece la polla aún más. Bajo el puño hasta el límite de la piel… ummm. La erección es grande pero no está tan dura como antes, está hinchada y roja y el capullo brillante y duro. Subo el puño apretando pero no pasa por el pliegue del capullo. Una vez más… ummm… del placer, los huevos se me encojen y aprietan, el escroto se me arruga, me duelen de placer… ummmm.

Acelero el puño apretando con fuerza y superando una vez y otra el pliegue del capullo, lo tengo al rojo vivo, una vez más… Los huevos se han apretado tanto contra la polla que casi no se distinguen. Acelero la paja… ummmm… La leche de antes ya se ha secado y más que lubricarme se me pega en la mano sintiendo su roce que me está pelando literalmente la polla. Quiero correrme de placer pero no puedo, los huevos me duelen, el capullo me quema irritado por el roce del puño pero no puedo parar, lo aprieto y sigo cada vez más fuerte y rápido. No puedo seguir escribiendo, quiero agarrarme los huevos mientras me masturbo… los tengo duros y doloridos. He cambiado de mano, ahora me la pelo con la derecha,  fuerte… más fuerte… ummmm…..

Me he corrido con un único borbotón de leche que me corre por el vientre y baja por la ingle rodeando el huevo izquierdo que me duele de placer, deslizándose por el ano llega hasta el asiento manchándolo todo. Lo recojo con los dedos de la mano izquierda, me lubrico el ano con el semen y me meto un dedo impregnado del néctar de mi polla hasta encontrar en el fondo el punto G… ummm… Un nuevo borbotón de leche me ha salido. El dolor de los huevos me dice que por ahora no saldrá más, pero sigo estimulándome por dentro de mi culo mientras no puedo dejar de masturbarme la polla, que se resiste a perder la erección. La tendré hinchada el resto del día y los huevos doloridos hasta que se recuperen.

Esta noche me apetece follar como los leones. Espero que os guste cómo me masturbo.

Esta historia nos la ha enviado Mileo a frikinternet.com

Gracias!

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