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Hola, soy Ands tengo 18 años y esto me pasó un mes antes de cumplirlos. Yo soy moreno, con buen cuerpo, ojos azules claros, pelo crespo y muy orgulloso. Trabajo en un restaurante de mesero, hay fue donde conocí a un chico, Snaider, y la verdad que eso fue amor a primera vista, donde hubiera podido me le hubiese lanzado a sus brazos, pero no podía. Él obtuvo una fama de mujeriego y eso era con razón, es un papito ufff, tendrían que verlo. Vive solo, tiene 19 años, es moreno claro, ojos color miel, musculoso, un ángel. Él es heterosexual pero yo no perdía la esperanza de tenerlo algún día entre mis manos. Yo no me hablaba mucho con él, solamente un saludo y listo.
Un dia nos invitaron a una fiesta a todos, entonces cuando estábamos bien pasados de alcohol él se cayó mientras bailaba debido a la borrachera tremenda que tenía y yo lo ayudé y le pregunté que si estaba bien. Snaider sacó el brazo y me lo puso en el hombro y nos sentamos. Estuvimos un rato y cuando ya me iba me dijo:
- Quédate. ¿Por qué en tanto tiempo trabajando juntos nunca hemos entablado una conversación?
- No lo sé, debe ser porque sólo te juntas con los de tu clase.
- Tú eres muy orgulloso para hablar con alguien como yo…
Hablamos de tantas cosas en ese rato que hasta le tenía ya confianza, entonces empezamos a contarnos cosas personales. Me contó que a él le gustan mucho las mujeres, que son su debilidad, yo le contesté que aquel era su problema, muy chicanero y que eso no me gustaba, entonces empezamos a discutir y me llamó gay. Eso me dio mucha rabia y salí de ahí, mientras él venía detrás de mí gritándome:
- Ands, espera no quise decir eso!
- Pero lo hiciste y si así fuera eso no te importa!
Me senté en el andén a esperar al bus para irme a mi casa y él se me sentó a un lado y me pidió perdón, que no quiso decir eso, que él sólo quiso saber si era verdad o mentira. Le dije que para qué, y él me dijo: Por esto. Y se acercó a mí y me dio un beso en la boca, arriesgándose a que lo vieran. En ese momento no sabía que decirle y no hice mas que suspirar. Me dijo que lo acompañara en la fiesta, que ya no quería estar mas con esas amigas que tenía, que mi compañía le gustaba más, pero le dije no porque ya era muy tarde y yo vivo lejos.
- Te puedes quedar en mi casa a dormir y mañana te vas.
- Bueno, está bien. Le dije.
Seguimos bailando y bebiendo esa noche como hasta las 2 de la mañana, entonces decidimos irnos a descansar. Nos fuimos a su casa y me indicó donde iba a dormir. Yo me tiré a la cama y me descambié para dormir sólo con bóxer. Me metí debajo de las sábanas y cuando ya estaba quedándome casi dormido sentí que algo me saltaba encima y yo todo asustado le descubría a él encima de mí, también en bóxer y de repente se me tiró a darme besos por todos lados. Yo no me resistí, le dije que por fin tenía lo que quería, y me puse encima suyo como si se me fuese a escapar, momento en el cual aproveché para tocar su pene y qué sorpresa, lo tenía completamente erecto, media unos 20cm. Me preguntó si me gustaba su verga, a lo que yo le respondí que no sabía, acto seguido me bajé a su entrepierna para chupárselo y vaya que si me gustó, sentí un gran placer por dentro, la verdad es que me lo quería tragar completo.
Yo ya estaba totalmente excitado, así que decidí besarlo por todo el cuerpo y él lo único que hacía era entregarse a mis deseos. Le puse boca arribe, le saqué el pene y me senté arriba, en ese momento él gritó de placer: ¡Que rico! Eso me excitó aún más y empecé a subir y a bajar tan rápido que casi lo hago venir. Me bajé de él y me dijo que ahora le tocaba a él. Él tiene un culo muy bien formado y redondito que no se le aprecia cuando usa ropa. Me lo chupó como si ya lo hubiera chupado antes, me chupó las bolas y con la lengua, un poco más abajo del ano, algo que me hizo saltar del placer. Después yo se lo chupé y le dije que quería probar algo nuevo, un garganta profunda. Lo hice, cuando me lo metí todo en la boca, él se levantó, me cogió de la cabeza para que yo no lo sacara y empezó a meterlo y a sacarlo follándome la boca. Después fue él quien me lo hizo, y después de un rato turnándonos él me cogió y me puso al borde de la cama a cuatro patas y empezó a metérmela por el ano nuevamente. Yo sentía que el pene me iba a salir por la boca, ya no sentía ni dolor de tanto placer que sentía. Al mismo tiempo él me iba masturbando con una mano, yo lo único que hacía era aflojar mi cuerpo y dejarme llevar. Estuvimos así como 5 minutos y después me chupó el pene tan rápido que ya sentía que me iba a venir. Me acosté encima de él y le dije al oído que era muy excitante. Me besó en el cuello y me propuso hacer un 69. Le dije que sí, así que nos pusimos en pose de 69 a chupárnoslas al mismo tiempo sintiendo una gran sensación, cuanto mas lo chupaba él, mas me lo metía yo en la boca y mas lo chupaba y mas me lo metía y mas lo chupaba… hasta que él se derramo en mi boca. Me tragué todo su semen y todavía seguía yo chupándole la verga, hasta que me derramé yo también en su boca. Con las mismas, le metí todo mi pene en su boca y me tragué de golpe todo el suyo. Después nos acomodamos uno en frente del otro y nos besamos y nos acariciamos, diciéndonos cosas lindas hasta que finalmente nos quedamos dormidos.
A la mañana siguiente yo todavía tenía mi mano sobre su pene, él se levantó todo aturdido, me vio y me gritó:
- ¡Qué fue lo que hice anoche! ¡Que haces aquí!
- ¿No te acuerdas de nada? Le pregunté.
- No y no quiero acordarme.
- ¡Pues anoche tuve el mejor sexo de mi vida y fue contigo!
- No, no, no, -me dijo con las manos en la cabeza- No pude haber sido yo, si yo soy todo un varón y me gustan las mujeres. Mejor vete y que nadie sepa esto porque de lo contrario me las pagarás.
- Eres un mal nacido, maldito.
Cogí mi ropa y me cambié en el otro cuarto. Cuando iba saliendo le dije:
- Hubiera salido algo lindo de esto.
- Lárgate maricón. Me gritó.
Al día siguiente ya yo no lo veía igual, lo veía con ganas de matarlo, de ahorcarlo, de decirle a todo el mundo lo que pasó, pero también estaba en juego mi reputación, así que decidí no hacerlo. Desde ese día no nos saludábamos, nos mirábamos con rabia, nos volvimos enemigos a morir. Le vi preguntando a sus amigas que pasó el día de la fiesta, ellas le decían que él se cayó y que yo lo ayudé a levantar, que empezamos a hablar y que nos fuimos.
Un día él se acerco a mí para decirme que teníamos que hablar. Yo acepté porque tenía que aclarar ciertas cosas. Hablamos acerca de lo que pasó aquella noche. Él me explicó que cuando toma alcohol es completamente distinto a lo que es normalmente. Me confesó que siempre había sentido algo por los hombres pero que no estaba seguro qué era. Esa noche lo confirmó, aunque no se acordaba. A partir de ese momento nos hicimos muy buenos amigos y andamos de un lado a otro hasta el día de mi cumpleaños, que nos fuimos de viaje los dos solos y me pidió que fuera su novio. Por supuesto que yo acepté y allí mismo, en el sitio donde nos quedamos, hicimos el amor tantas veces que no lo puedo recordar.
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