Soy el juguete sexual de los dos chicos del bus.

Publicado el 9 mayo, 2016 por friki.

¿Ya? De nuevo suena la desgarradora alarma de mi teléfono, me he quedado dormido en el sofá. No hay café echo así que preparo una cafetera, abro la nevera, no hay leche. Decido arreglarme rápido para poder tomar café antes de coger el tren para llegar a la facultad. Cinco minutos más tarde salgo por la puerta, hoy no hace tanto frío. Una parada rápida en un bar cercano a la estación, café con leche por favor, ¿Cuánto es?, Gracias. Me tomo el café de un sorbo, hace mucho tiempo que no tomo café caliente, me arde la garganta. Pierdo el tren… ¡mierda! Me tocará esperar cinco minutos más, lo que hará que pierda el primero de los autobuses que debo tomar. Al llegar a la parada me sorprende ver que este va con retraso, ¿llegaré al siguiente? No… la espera esta vez es de quince minutos, así que decido tomar el metro y acercarme a la parada del siguiente, aunque tendré que andar bastante… Sorprendentemente llego antes de lo esperado y a tiempo para coger el tercero de mis autobuses. Subo al autobús y reparo en el chico que suele hacer el trayecto conmigo. Se encuentra acomodado en la barra como la mañana anterior, esta vez va acompañado por otro chico. Me saluda al pasar por su lado, me sorprende, ¿me conoce o es simple cortesía?.

– Hola. Mis saludos suelen ser secos, me siento en mi asiento. Mis gafas de sol me permiten analizarle con tranquilidad, debe tener mi edad, unos 20, algo más bajito que yo, debe medir uno setenta, moreno, ojos marrones, no es muy corpulento aunque se puede apreciar que va al gimnasio. Su ropa no es nada del otro mundo, lleva la chaqueta colgada en la mano, una camiseta blanca y un pantalón de chándal gris con deportivas blancas. Vuelvo a mirar a su pantalón, reparo en que el cordón que cuelga de la cinturilla dibuja perfectamente el grosor de su pene. Por lo poco que puedo ver, en la parte trasera de este se aprecia la costura de un slip, ¿será blanco? El chico que le acompaña es similar a él, seguramente la misma edad, algo más alto y más rubio, los ojos verdes, también en chándal. Me estoy poniendo cachondo y se empieza a notar ya que yo también llevo pantalón de chándal. Jamás se fijarían en mí, deben ser de la carrera de deportes, así que heteros.

Salgo de mis pensamientos al darme cuenta de que se ha percatado de que le estoy mirando, ahora él también me mira y el otro chico también. Mientras me mira, el más alto lleva su mano al paquete del otro chico y lo oprime de forma que por un momento puedo ver el verdadero tamaño de éste. Mientras hace este desconcertante gesto me doy cuenta de que me está guiñando un ojo. Seguidamente el otro chico realiza el mismo gesto y me señala la puerta con la cabeza. Aún me faltan dos paradas para bajar, a ellos también. En ese preciso momento el autobús realiza una frenada brusca y abre sus puertas, ambos bajan del vehículo, el moreno me mira y me sonríe. Me armo de valor y me decido a bajar y a seguirles, al fin y al cabo eso debía ser una señal. Se dirigen hacía un callejón que queda al otro lado de la calle y yo les sigo en la distancia. Al llegar al pasadizo me encuentro con ambos, uno frente al otro. No hablan. El más rubio me agarra la mano y me lleva hacia ellos, me pone la otra mano sobre la cabeza y me presiona hacia abajo hasta que me arrodillo
– Ahí es donde tienes que estar. Espero a que alguno actúe, no lo hacen…
– ¿A que esperas?- dice – ¿Crees que nos vamos a mover? Si quieres mamar ya puedes ir bajando los pantalones…
– Sí…- Es lo único que me sale decir.
Bajo los pantalones del rubio dejando a la vista un slip negro con detalles en amarillo y a continuación bajo también el pantalón del moreno. Su slip no es blanco como yo pensaba sino azul celeste. Puedo ver sus rabos erectos dentro de éstos, perfectamente dibujados en la tela. Los huevos duros y tensos. No puedo más, me dispongo a bajárselos a ambos. Al tirar del negro siento una mano sobre la mía.
– ¿Dónde vas?- pregunta- Sácala por el lado que tenemos prisa.
Obedezco y las saco por el lateral de sendos slips. El moreno la tiene bastante más grande que el otro aunque ambas me parecen perfectas. Empiezo a chupar la polla del de azul, juego con su capullo y mi lengua, la siento caliente y húmeda, no tengo acceso a sus huevos pero los acaricio por encima del slip. Él presiona mi cabeza hasta que llego a la base del pene, lo cual provoca una pequeña arcada.
– Venga tío, las dos a la vez, que tienes la boquita grande.- Dice el más rubio.
Ambos se acercan a mí y meten las puntas de sus rabos en mi boca, ambas chocan con mi lengua y entre ellas. Siento que no hay manera de que mi boca pueda con esos dos rabos. Jugueteo con mi lengua alrededor de sus capullos. El del slip negro me toma por el pelo y se apoya en la pared. Lleva mi cabeza hacia adelante y atrás controlándome a su gusto. El de azul coge mi mano y la pone sobre su polla para que le masturbe mientras tengo la otra en la boca. Ambos se estremecen, evitan gemir, hablan entre ellos de lo que deben hacer hoy en clase. El hecho de que me utilicen como juguete sexual consigue ponerme más cachondo aún.

Ahora el de azul me arrebata el pene del de negro, me pone en pie y me apoya de cara a la pared.
– Vamos a ver si así conseguimos algo…
Baja mi pantalón con fuerza dejando ver mi ropa interior.
– Mira tío, nuestro muñeco venía preparado… (Debido a que estudio baile suelo usar suspensorio)
Toma su polla y la introduce con fuerza en mi culo, me duele, demasiado brusco, aunque el placer que me da es impresionante. Embiste con fuerza, siento su rabo duro y palpitante abriéndose paso en mi ano aún cerrado. Mi cara queda pegada a la pared en línea con mis manos. Después de unas cuantas embestidas la saca y comienza a pajearse. El otro levanta mi camiseta y me presiona contra la pared, se va a correr, no tardará mucho, su polla está dura como una piedra y sus huevos llenos…
Siento un borbotón caliente en mi espalda, lo noto chorrear hasta que topa con la goma de mi suspensorio. Un segundo borbotón va a parar a mi nalga izquierda y se desliza por la raja hasta la entrada de mi ano. Mi polla está a punto de rasgar el suspensorio, la punta empieza a asomar por el lateral.
– Te toca tío.- Se dirige al otro chico.
Me suelta y al momento siento otro par de manos sobre mi espalda, es el otro. Vuelve a meterla sin compasión. Dibujo una mueca de dolor de nuevo, ahora ya no me duele tanto, aunque es un poco más gorda. Está más húmeda ya que está mas mamada que la otra.
Éste es todavía más brusco en sus embestidas, lo hace más rápido. Llevo mi mano hacia mi rabo para sacarlo y poder correrme yo también pero el de azul me frena con su mano.
– ¿Qué haces?
– Quiero correrme.- Digo casi en tono de suplica.
– Los consoladores no se corren…- me replica.
– Venga tío que no llegamos…
El rubio saca su rabo y empieza a pajearse como lo ha hecho el otro, me agarra del pelo y me da la vuelta, vuelve a arrodillarme como al principio, quiere correrse en mi cara… Sigue pajeándose apoyando la punta de su polla en mi moflete, la siento viscosa y caliente, me encanta. Finalmente se corre, un solo chorro que casi me alcanza el ojo. El calor de su semen en mi cara me pone extremadamente cachondo. Mi polla ya sale casi entera del suspensorio pero ellos no están dispuestos a dejarla salir, el moreno la vuelve a meter dentro. Ambos se meten los rabos de nuevo dentro de sus calzoncillos y se suben los pantalones. El moreno saca un paquete de pañuelos y un rotulador de su mochila. Deja los pañuelos en el suelo y ambos escriben algo en mi nalga derecha.
– Ya te pillaremos cuando volvamos a estar cachondos.
Ambos se dan la vuelta y se van, yo me quedo de pie con los pantalones por los tobillos, la cara manchada de lefa y sin acabar de entender lo que me acaba de pasar. Me limpio con el pañuelo, me subo los pantalones y pongo rumbo a clase.

Al llegar a casa me dirijo a la ducha para asearme un poco después de la experiencia matutina. Reparo en que los chicos habían escrito algo en mi nalga… ¿seguirá ahí?
“Marcos y Dani. Eres nuestro.”
El mensaje iba acompañado de un teléfono al que envio un mensaje inmediatamente.
– “Hola soy Pablo, nos hemos conocido esta mañana”
– “Muy bien Pablo, me has escrito como esperaba, a partir de ahora esperarás a que yo te escriba para venir a hacer que me corra… ¿Te has corrido?”
– “No…”
– “Bueno, hoy lo has hecho bien, te puedes correr.”
Acompaña este último mensaje con una foto de ambos de cintura para abajo sentados en un sofá con los mismos chándales con los que me han follado horas antes. Puedo ver sus paquetes marcados en estos. Entre la foto y los recuerdos de esta mañana me hago la mejor paja que me he hecho en mi vida. Llevo empalmado desde esta mañana, todo el día mi polla ha estado queriendo salir del suspensorio y ahora por fin está fuera. Me he tumbado en la cama. Me la agarro con la mano. Nunca había estado tan dura, parece que va a explotar, quema. Empiezo a bajar la mano retirando el prepucio. Sólo con una bajada ya estoy a punto de correrme. Sigo haciéndolo. Las imágenes de ambos uno a cada lado de mi con sus rabos en mi boca me asaltan. Me estremezco, el placer es tan grande que los pies se me encogen, la corrida sale con tanta fuerza que me alcanza el cuello, está hirviendo, me resbala por el cuello hasta caer en la sabana… Soy suyo.

Relato erótico gay enviado por David.

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