Estoy enamorado de mi compañero de piso (Parte 2). Sexo, pasión y amor correspondido.

Publicado el 8 abril, 2018 por friki.

Hola, soy Álvaro y como prometí en el anterior relato que publiqué en frikinternet, aquí está el relato de cómo fue la segunda vez que lo hice con Javi. En este relato, he intentado escribir todo lo que sentía en esos momentos, con esto espero conseguir transmitir todos esos sentimientos para que lo podáis vivir como yo lo hice.

Recordando un poco lo de la primera vez, diré que Javi es mi mejor amigo y que le conocí cuando ambos estudiábamos fuera de nuestra ciudad la carrera de veterinaria. Para saber el resto, deberéis leer el primer relato, titulado “Estoy enamorado de mi compañero de piso y un día sucedió”.

Actualmente ya hemos terminado la carrera de veterinaria y Javi y yo hemos vuelto a vivir en nuestra ciudad y aunque ahora no vivimos juntos nos seguimos viendo muy a menudo. Como ya dije en el anterior relato, entre él y yo hay una complicidad especial que hasta los demás notan, ya que somos prácticamente iguales en forma de ser y existe entre nosotros una serie de “casualidades” que son cuanto menos, curiosas. Incluso otro amigo mío me ha llegado a decir que a veces Javi y yo parecemos pareja, pero yo siempre lo niego rotundamente aunque en el fondo pienso: “Ojala lo fuera” porque ya sabéis que estoy completamente enamorado de él. En cuanto a Javi, no creía que pensara lo mismo, al menos hasta ese momento.

Ha pasado mucho tiempo desde que lo hicimos por primera vez y Javi parecía que lo había olvidado o que lo recordaba sólo como una anécdota, aunque para mí hubiera sido más que eso. Entre nosotros todo continuaba igual que antes hasta que un día, hace ya unas semanas, Javi me dio una sorpresa aunque no fue agradable. Me dijo que estaba pensando irse a trabajar a Estados Unidos ya que en España, y mucho menos en nuestra ciudad, encontraba las condiciones de trabajo que él deseaba tener y al parecer en Estados Unidos tenía más posibilidades de conseguirlo.

Yo me puse a temblar con solo pensar que se podía alejar de mí el chico al que más quiero, pero a la vez recordé esa frase que dice “Si amas a alguien debes buscar su felicidad, aunque no sea junto a ti” y, aunque odio admitirlo, creo que tiene razón. De todas formas aunque fuera su ilusión, yo con prudencia para no desanimarlo, le aconsejé que si quería irse primero buscara el trabajo desde aquí para no irse sin nada planificado, pero él estaba entusiasmado y no me hizo mucho caso.

Javi siguió adelante y compró el billete del avión. Yo me ofrecí a llevarle al aeropuerto el día del viaje así que cuando llegó la tarde del día antes, me fui a su casa para pasar la noche allí, ya que el avión salía muy temprano. En su casa estábamos solos. Cenamos y luego vimos un rato la televisión. Yo me tenía que morder la lengua para no pedirle que no se fuera. Estados Unidos es un país que, además, considero peligroso y me preocupaba mucho que le pasara algo estando allí solo.

De repente, mientras veíamos la tele, me acordé de lo que había pasado entre nosotros, entonces pensé en arriesgarme e intentar que volviera a pasar aquella noche ya que iba a pasar mucho tiempo antes de que volviéramos a vernos, así que lentamente, intentando que no se diera cuenta, empecé a acercar la mano a su pierna. El corazón me empezó a latir fuertemente por la tensión del momento porque no olvidaba que Javi, era hetero.

Cuando por fin llegué a poner la mano en su pierna él se puso nervioso y se levantó rápidamente diciendo:

– Ya es tarde y mañana hay que levantarse muy temprano. Buenas noches.
– Buenas noches – le respondí un poco decepcionado por no haberlo conseguido.

Así nos fuimos a dormir cada uno en un cuarto distinto, pero yo no dormí nada. Cuando sonó el despertador era aún de madrugada, nos preparamos y al final se nos hizo un poco tarde porque el coche no arrancaba. Cuando por fin arrancó, fuimos rápidamente al aeropuerto y una vez allí, antes de pasar el control de seguridad, Javi y yo nos miramos.

– Te voy a echar mucho de menos – le dije.

Él me dio un fuerte abrazo, yo se lo devolví y casi se me saltan las lágrimas porque no era eso lo que yo quería decirle, yo quería decirle que no se fuera y que seguía enamorado de él, pero no podía. Después Javi me sonrió.

– Yo también te voy a echar mucho de menos – Me contestó.

Luego me quedé mirando cómo se iba hacia la fila del control de seguridad, ese día había mucha gente. Antes de que Javi pasara el control y lo perdiera de vista tuve que ir a unos servicios cercanos porque me estaba meando. Estando aún en el baño, entró alguien. Entonces escuché la voz de Javi diciendo:

– ¿Álvaro?

Ya podéis imaginar la sorpresa que me llevé, salí inmediatamente.

– Estoy aquí.

Él se acercó, me empujó de nuevo hacia dentro del cubículo y entró conmigo, cerró de nuevo la puerta y se desabrochó los pantalones rápidamente. Él estaba temblando y yo también empecé a temblar, no me creía que fuera a pasar otra vez, mucho menos después de haberlo intentado yo la noche anterior y no haberlo conseguido y después de tanto tiempo desde la primera vez.

A continuación se sacó la polla. Por supuesto que no hizo falta nada más para que yo me agachara y me la metiera en la boca entera y de golpe. Luego se la empecé a chupar rápidamente, con desesperación y muchas ganas. Él se apoyó contra la pared y se dejó hacer lo que yo quisiera. Intentábamos no hacer mucho ruido por si entraba alguien más al baño, pero creo que si entró alguien, se dió cuenta de lo que estaba pasando.

Con una mano le masajeaba los huevos mientras le chorreaba mi saliva. Mientras tanto él me miraba y se mordía los labios. Se la chupé también de lado, se la mordisqueé y le hice todo lo que se me ocurrió con la lengua. Una de las veces que me la tragué hasta el fondo, atragantándome a mi mismo, puse mis manos en su culo, lo empujé hacia mí y no dejé que me la sacara hasta que me estaba ahogando. Fue una mamada salvaje, nunca lo había hecho con tanta intensidad. Un poco después Javi me dijo en voz baja:

– Me corro tío.

Pero yo no estaba dispuesto a desaprovechar esa leche y cuando se iba a correr, lo volví a agarrar por el culo y no lo solté hasta que se corrió dentro de mi boca. Él dio un pequeño gemido y empezó a lanzar varios chorros de su leche en mi boca, la noté bastante salada. Era la primera vez que dejaba que se me corrieran en la boca y no me arrepentí de haberlo hecho. Como no me desagradó el sabor, me la tragué. En cuanto a Javi, no se si le habrían hecho esto anteriormente pero por como me miró, creo que lo sorprendí y además le gustó.
Después de unos segundos recuperándonos, Javi miró el reloj y dijo:

– Joder, que no llego.

Faltaban cinco minutos para que saliera el avión y se nos había olvidado por completo, así que rápidamente se abrochó los pantalones y salió corriendo de nuevo hacia el control de seguridad no sin antes despedirnos con otro abrazo, solo que ahora sí que le pude decir:

– Te quiero.

Todo esto hizo que me sintiera un poco más feliz que antes al menos. Una vez lo perdí de vista, me fui a buscar el coche. Cuando llegué, justo antes de arrancar me llegó un mensaje de Whatsapp, lo miré y era Javi:

– No he llegado. Espérame.

Lo que sentí en ese momento fue una mezcla entre alegría y tristeza, alegría porque no se iba pero también tristeza o malestar conmigo mismo porque yo sabía que su ilusión era irse y era egoísta por mi parte alegrarme de que hubiera perdido el avión.

Yo en vez de esperar en el coche fui de nuevo hacia la terminal. Nos encontramos a medio camino. Al juntarnos de nuevo no pude contenerme y le besé en la boca allí mismo, delante de todo el mundo que pasaba. Normalmente soy mucho más discreto pero en ese momento no pude resistirme, de todas formas él tampoco pareció molestarse porque no hizo la intención de apartarse de mí. La gente nos miraba y me hizo gracia ver sus distintas reacciones. Algunos sonreían, otros se sorprendían y otros aceleraban al pasar por nuestro lado sin querer mirar. Cuando nos paramos de besar escuché que Javi dijo susurrando y como pensando en voz alta:

– Todavía estás enamorado de mí.

Aunque lo sabía, al parecer pensaba o quería pensar que solo había sido algo pasajero y no lo había aceptado, hasta ese momento que por fin lo hizo.

A continuación fuimos de nuevo al coche y le llevé a mi casa. En el camino hablamos poco porque Javi parecía pensativo o preocupado. Mi madre estaba de viaje así que no había nadie. Nos sentamos en un sofá y estuvimos en silencio un momento. Ambos sabíamos lo que iba a pasar pero ninguno nos atrevíamos a dar el primer paso hasta que yo le puse una mano en un hombro y dije:

– No te preocupes por el viaje, puedes ir más adelante.
– No estaba pensando en eso – me contestó.

Javi me miró y me sonrió y después de unos segundos poco a poco se empezó a acercar a mí y me besó muy suavemente. Era la segunda vez que Javi me besaba pero esta vez fue muy distinto, la primera vez fue en su coche y a modo de prueba o por curiosidad, pero esta vez fue un beso de amor y apasionado pero delicado, fue maravilloso. Yo le puse suavemente una mano en la cara y le devolví el beso. Ese día Javi tenía un poquito de barba y me ponía a cien cuando me pinchaba al besarnos.

Javi me sonrió y me volvió a besar y luego yo de nuevo, no podía dejar de besarlo. Después le empecé a acariciar espalda abajo, metí una mano por debajo de su camiseta y él se la quitó, luego me la quité yo.

Un momento después me puse frente a él, me agaché y le desabroché y bajé los pantalones y calzoncillos de golpe hasta las rodillas, él me miraba sonriente dejándose hacer lo que yo quisiera.

Volví a chupársela sólo un poco para humedecérsela. Javi se puso cómodo y se relajó. Mientras, yo me levanté y sin decir nada fui a coger un preservativo. Creía que tenía uno en mi cuarto pero en ese momento no lo encontraba y me empecé a poner nervioso pensando que no pasaría nada más si no aparecía ese condón. Empecé a buscar por todos lados. Encontré un poco de lubricante pero ni rastro del condón. Javi, viendo que tardaba, fue a mi cuarto y me preguntó:

– ¿Ocurre algo?
– No encuentro lo que estoy buscando – le contesté un poco angustiado.

Él entendió a lo que me refería y también se puso a buscar. Recorrimos la casa entera pero nada. Al final ya me resigné pero Javi seguía buscando y se le ocurrió mirar debajo de los cojines del sofá. Al levantar el último cojín apareció uno. Me sentí bastante aliviado y a la vez me puse muy caliente. No sé cómo había llegado allí ni cuánto tiempo llevaría pero nos iba a venir perfectamente. Rápidamente Javi lo cogió, se acercó a mí y me puso una mano en la espalda.

Fuimos a mi cuarto de nuevo y me senté en el filo de la cama. Javi se quedó de pie frente a mí. Él se había subido de nuevo los pantalones mientras buscaba el condón por lo que se los volvió a bajar aunque, después de ese rato, había perdido la erección así que empezó a magrearse la polla para poder ponérselo.

– Déjame a mí – le dije yo.

Y empecé a chupársela de nuevo hasta que enseguida se le volvió a poner dura. Él se puso las manos detrás de la cabeza y resoplando me dijo:

– Joder. Qué bien lo haces tío.
– Me alegro de que te guste, espero que haya sido de las mejores que te hayan hecho.
– Seguro que ha sido la mejor – me dijo con voz dulce y mirándome a los ojos.

Me sentí orgulloso de que me dijera eso. En un principio pensé que quizá lo decía como un cumplido pero luego también pensé que Javi, que es muy sincero, si decía eso sería verdad.

Después nos terminamos de desnudar mutuamente. Le besé en el pecho y me tumbé boca arriba en la cama, Javi se lubricó un poco la polla y se puso sobre mí, apoyó las manos a los lados de mi cabeza y yo le empecé a acariciar los brazos suavemente con un dedo. Nos mirábamos sin decir nada, nerviosos, y yo temblando hasta que le puse un dedo en los labios y se los acaricié. Luego le dije embelesado:

– Mi ángel.

Esto se lo decía porque yo siempre le he visto a él como un auténtico ángel, tan hermoso, tan maravillosa persona, que provoca en mí una deliciosa y loca lujuria imposible de reprimir.

Él me besó inmediatamente cómo se besarían dos novios, con pasión, con amor. Cada vez que lo hace me sorprende y se me eriza toda la piel del cuerpo. Yo levanté las piernas y lo rodeé, lo abracé y Javi me empezó a penetrar muy poco a poco. Al notar como iba abriéndome yo arqueé la espalda y grité.

– Sshh. Tranquilo – me susurró al oído mientras me acariciaba.

Me intenté relajar y Javi empezó a moverse suavemente con ese movimiento de cadera que me encanta. Puse las manos en su cintura mientras él me miraba fijamente a los ojos y me clavaba en la cama con su mirada. Me hipnotizaba con esos ojos color miel. Yo sólo podía darme a él, ser suyo totalmente. Incluso llegué a emocionarme un poco y se me escapó una lágrima. Él sonrió y con un dedo me la secó. Luego me preguntó susurrando:

– ¿Te gusta?
– Me encanta, Javi – le contesté en voz baja.

A veces, cuando me penetraba más profundamente, lo hacía muy lentamente, cerraba los ojos, sonreía y se mordía los labios, lo que me demostraba que le gustaba y estaba disfrutando de mí. Todo esto me hacía disfrutar más a mí también.

Poco a poco fue perdiendo su leve sonrisa y fue poniéndose más serio mientras me lo hacía cada vez con más fuerza. Yo empecé a gemir. Me lo llegó a hacer con bastante fuerza y casi como con rabia.

– ¿Bien? – me preguntó.
– Perfecto – le respondí entre jadeos.

Me encanta ver como se preocupa de que yo también disfrute. Me abracé a él fuertemente pero las manos me sudaban y su piel también empezaba a humedecerse por el sudor así que se me resbalaban las manos por lo que le terminé clavando las uñas en la espalda sin querer.

El olor de su perfume, el calor de su cuerpo, nuestras caricias y besos, sus jadeos, su mirada y por supuesto su polla, todo él es un conjunto que me vuelve loco de placer.

Un rato después, se me empezaron a cansar las piernas de tenerlas hacia arriba y le pregunté a Javi:

– ¿Te importa cambiar?

– Claro que no – me contestó.

Así que me la sacó. En ese momento sentí el culo bastante abierto y, aunque no quería que esto se acabara, me vino bien ese pequeño descanso.

– Túmbate tú ahora – le dije.

Él enseguida lo hizo y yo me lubriqué un poco el culo. Luego me puse sobre sus piernas mirando hacia él, sujeté en vertical su polla dura como una roca y me la volví a meter entera de golpe. Javi volvió a sonreír y a relajarse y se puso las manos detrás de la cabeza.

Yo puse las manos en sus duros pectorales y los agarré fuertemente, entonces pude notar su corazón que latía aceleradamente y fuertemente. Después empecé a cabalgarlo lentamente pero metiéndomela en el culo hasta el fondo y poco a poco fui haciéndolo más rápido. Javi también estaba disfrutando mucho, se notaba en su cara, y por eso no le pregunté. Cuando llevábamos un rato y Javi se iba a correr, empezó a gemir más fuerte y dijo:

– Álvaro…

Pero yo no pensaba parar ahora así que seguí para que se corriera estando aún dentro. Empezó a correrse y mientras lo hacía me cogió por los brazos y tiró de mí hacia él, quedando yo tumbado sobre su pecho mientras él jadeaba echándome su aliento en el cuello y yo lo acariciaba. Dió un fuerte gemido. No le había escuchado gemir nunca así hasta ese momento.

Luego me separé de él otra vez, me empecé a pajear teniendo aún su polla dentro y un momento después me corrí abundantemente sobre mi pecho con una mano entrelazada fuertemente con la de él. Ese fue el mejor orgasmo que he tenido en mi vida.

Después de unos segundos de recuperación me saqué su polla, me dejé caer a su lado en la cama y me limpie un poco. Él mismo se quitó el preservativo, se había corrido mucho también. Nos quedamos los dos tumbados mirando hacia arriba en silencio, solo se escuchaba nuestra respiración acelerada, hasta que Javi me preguntó:

– ¿Estás bien?
– Mejor que nunca – le contesté resoplando.

Al momento, me reí y añadí:

– Joder tío, menos mal que has encontrado ese condón.

Él se rió y me respondió:
– Te lo hubiera hecho igualmente, siempre que tú hubieras querido.

Su respuesta me dejó perplejo. ¡Javi me estaba diciendo que no le hubiera importado hacérmelo sin condón! Yo no dije nada más pero pensé “Si lo llego a saber no me preocupo tanto, ya lo sé para la próxima vez”.
Hubiera sido mi primera vez sin condón y, ¿con quien mejor que con él? Me puso muy caliente de nuevo imaginar cómo hubiera sido sentir cómo se derramaba su leche dentro de mí. (Relato de frikinternet.com)
Después nos miramos sonriendo y le volví a decir:

– Te quiero mucho.

Javi fue perdiendo su sonrisa, se puso las manos en la cara, resopló y dijo:

– Joder tío.

– ¿Qué pasa? – le pregunté extrañado.

– Tú ya lo sabes – me contestó.

Hasta el momento, yo no sabía a qué se refería pero en ese instante empecé a darme cuenta y él me lo confirmó aunque le costó decirlo:

– Yo… creo que me estoy enamorando de ti Álvaro.

Me emocioné mucho al escuchar eso pero contuve las lágrimas como pude. Javi desde luego había estado mucho más entregado, relajado y romántico conmigo esta vez que la primera pero yo no había querido hacerme ilusiones por si acaso me equivocaba y por eso no me lo podía creer, pensé que era una especie de broma así que le dije:

– ¿Lo dices enserio?

– Claro que si – me contestó sonriendo un poco y con voz suave.

Entonces lo besé inmediatamente y lo abracé. Él hizo lo mismo y por primera vez me dijo:

– Te quiero.

Después de un rato más de descanso nos levantamos y nos duchamos aunque por separado. A continuación preparamos algo para comer y mientras comíamos Javi me preguntó:

– Álvaro… Si al final me voy a Estados Unidos… ¿Te gustaría venir conmigo?

Me encantó que me lo preguntara, me sentí muy feliz y le contesté sin dudar:

– Me encantaría.

Al día siguiente Javi tuvo un detalle conmigo. Estando sentados en la terraza de un bar, de repente me dijo:

– Tengo un regalo para ti. Cierra los ojos.

Yo me reí y los cerré. Al momento Javi me volvió a decir:

– Ya puedes abrirlos.

Imaginad mi sorpresa cuando vi encima de la mesa una caja de preservativos.

– Joder – dije sorprendido.

Era lo último que hubiera imaginado y rápidamente la cogí y la guardé, esperando que nadie lo hubiera visto. Javi se empezó a reír y me dijo:

– Para que no te vuelva a pasar lo de ayer.

Yo también me reí y me mordí los labios disimuladamente. Lo cierto es que me encantó su regalo y pensé “Ojala los uses tú todos” y espero que él también me los comprara con la misma intención.

Espero que hayáis disfrutado leyendo mis dos relatos tanto como lo hice yo viviéndolos.

Relato erótico gay enviado por Álvaro.

Comentarios

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies